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Tularemia, como se tramiste y que sintomas genera

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Hay muchas enfermedades que se desarrollaron en los animales y que, con el paso del tiempo, estas lograron ser capaz de infectar a los seres humanos, convirtiéndose en una zoonosis. Esto, precisamente, es lo que paso con la tularemia. Originalmente, afectaba a animales silvestres, pero actualmente, los seres humanos de cualquier edad, raza y sexo, se encuentran predispuestos a contraer esta patología. En los últimos tiempos, se ha declarado un aumento en el número de casos, procedente de los países escandinavos, Europa del este y Siberia, debido a que es una enfermedad altamente infecciosa y que puede ser diseminada por gran variedad de animales.

¿Qué es la Tularemia y cómo se transmite?

Es una enfermedad bacteriana causada por el microorganismo Francisella tularensis, nombre que adquirió gracias a las investigaciones de Edward Francis. Esta afección se caracteriza por diversos síndromes clínicos, donde las manifestaciones sintomatológicas son muy variadas. Este microorganismo es un pequeño bacilo gramnegativo, muy resistente que puede persistir durante semanas o meses en el barro, agua o cadáveres de animales en descomposición.

Se transmite de muchas formas, ya que se encuentra en la mayoría de los animales silvestres, pero principalmente, la vía que usa para llegar al ser humano, es por la picadura de unas garrapatas del genero Dermacentor, las cuales ingieren sangre del animal afectado con la enfermedad, la desarrollan en su interior y posteriormente, cambian de huésped, llegando al hombre, donde este animalito defecara en la piel al picar e ingerir la sangre, pasando las bacterias presentes en las heces de la garrapata al torrente sanguíneo del humano.

Esta no es una patología que ocurra de manera exclusiva en el hombre, ya que este último será más que todo un afectado casual, debido a su constante interacción con animales y un ambiente contaminado con la enfermedad, afectando más a hombres que a mujeres, ya que estas últimas suelen mantenerse más alejadas de entornos boscosos o selváticos.

La inhalación o ingestión de la bacteria también puede producir la enfermedad, pero estos casos son mucho más raros. Además, la infección de persona a persona es poco común o más bien, inexistente. Esto nos permite concluir que es más probable que un vector, ya sea una garrapata o ciertos tabanidos, sean mucho más eficientes al transmitir esta afección, convirtiéndolos en los principales causantes de esta.

Síntomas de la Tularemia

Tras la adquisición de la enfermedad, el microorganismo procederá a multiplicarse de manera local, por lo que, de los 2 a 5 días después de la picadura, aparece una pequeña pápula, muy sensible que puede estar enrojecida, causando dolor y picor. Esta lesión va aumentando de tamaño conforme pasan los días, transformándose en una ulcera con base negra. Posteriormente, la lesión puede persistir durante varios meses y curarse de forma espontánea, mientras esto sucede, las bacterias se propagan a los ganglios linfáticos, produciendo la inflamación de estos y después, seguirán su recorrido llegando a todos los órganos y sistemas.

La sintomatología va a depender de la agresividad del tipo de bacteria y del estado inmunológico del afectado, causando que en cada persona se exprese de manera diferente. Sin embargo, los síntomas generales, comprenden:

  • Comienzo súbito de fiebre y cefalea.
  • Dolor muscular y articular.
  • En algunas personas, se presentan una serie de pápulas generalizadas, parecidas a una picadura, que evolucionan a pústulas.

Ahora bien, la presentación expuesta anteriormente es la más común, cuya causa es la picadura de algún vector, como la garrapata, que permitió la entrada de las bacterias vía cutánea. Sin embargo, hay una variedad bucofaríngea y pulmonar, donde la primera se refiere a la adquisición de la tularemia a través de la ingestión de un animal o agua contaminada, causando manifestaciones como diarrea, dolor abdominal, vómitos y hemorragia digestiva. En caso de la tularemia pulmonar, se produce por la inhalación del agente infeccioso o la diseminación sanguínea hasta los pulmones de la bacteria que, originalmente, entro a través de una vía cutánea, lo que lleva a la manifestación de dolor torácico, dificultad para respirar y tos.

Diagnóstico de la Tularemia

Se logra a través de una serie de exámenes paraclínicos, ya que los síntomas son muy generales, pudiendo causar confusión. Sin embargo, hay que tener en cuenta, si el afectado estuvo expuesto en el último mes a alguna región endémica de la enfermedad. El diagnóstico se ayuda con:

  • Examen directo de frotis tisulares, que permiten la visualización del agente causal con ayuda de tinciones especiales.
  • El cultivo y la biopsia, se pueden realizar, pero no dan tan buenos resultados.
  • La mejor opción es hacer pruebas serológicas, preferiblemente 3 semanas después de la adquisición de la enfermedad.

Tratamiento

Ya que el cultivo de esta bacteria es muy complicado, resulta difícil conocer la sensibilidad que posee frente a ciertos antibióticos. Sin embargo, se ha probado la eficacia de la estreptomicina, administrada por vía muscular, siendo el fármaco de elección para tratar esta enfermedad. También, ciertos estudios han demostrado que la gentamicina es efectiva.

Sin tratamiento, los síntomas de la tularemia pueden persistir por meses, elevando la probabilidad de muerte en un 30%, por lo que un mal pronóstico suele estar relacionado con retrasos en el diagnóstico y la instauración del tratamiento.

Prevención

  • Evitar las zonas endémicas.
  • Tener una buena higiene y cuidarse de estar en contacto con zonas infestadas de garrapatas.
  • Usar ropa apropiada en entornos riesgosos: Manga larga y pantalón largo.
  • Alejarse de los cadáveres de animales.