¿Qué es la peste y como se trata?

La peste es una enfermedad de tipo infecto-contagiosa causada por la bacteria Gram negativa Yersinia pestis. Es una patología zoonótica (transmitida por animales), ampliamente distribuida en focos en el continente asiático, africano y americano.

¿Qué es la peste y como te transmite?

Es una enfermedad que, a pesar de ser infrecuente y curable en los humanos, es uno de los padecimientos infecciosos más virulentos y mortales que se conocen. La mayor parte de los casos son esporádicos y se producen de forma muy aislada, aunque, igualmente este tipo de infección conserva su alta capacidad de propagación epidémica. Existen distintas presentaciones para esta afección, entre las principales, tenemos: la bubónica, neumónica y septicémica.

La forma más común de transmisión al ser humano, será causada por la picadura de la pulga infectada con la bacteria Yersinia pestis. Con una menor frecuencia se ven casos en donde el contagio se origina por contacto directo de la persona con tejidos de animales infectados o por gotas respiratorias transportada en el aire.

Síntomas de la Peste

Esta patología se caracteriza por la súbita aparición de síntomas generales, como la fiebre y otro tipo de manifestaciones propias de la infección por bacterias de tipo gram negativas. Cuando se trata de la peste bubónica el paciente tendrá una instauración rápida de escalofríos, cefalea, artralgia (dolor en las articulaciones) y astenia (sensación de debilidad), junto con una hipersensibilidad a la palpación en los ganglios linfáticos, cercanos al punto donde se inoculo la bacteria.

La peste septicémica, va a comenzar con una serie de síntomas que pueden confundirla con otro tipo de patología, sobre todo las gastrointestinales, ya que suelen presentarse náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. Si no se trata pronto puede ser fulminante y generar la muerte del infectado.

De todas las formas de esta enfermedad, la que primero genera síntomas es la peste neumónica, ya que 7 a 10 días posterior a la picadura, la persona infectada comenzara a presentar dolores musculares, mareos, dolores en las articulaciones, tos, esputo, dolor torácico y dificultad respiratoria.

Diagnóstico de la Peste

Como toda enfermedad infecciosa, es de mucha importancia realizar una detallada historia clínica, enfocada a los datos epidemiológicos y posteriormente, hacer un examen físico exhaustivo. Esto nos dará una orientación, aunado a la realización de exámenes paraclínicos, para obtener un diagnóstico definitivo.

Las pruebas de esta enfermedad son muy fiables, siempre y cuando el laboratorio que haga el análisis sea de bastante experiencia, sobre todo en la detección de la bacteria Yersinia pestis. Entre los tipos de muestras que se pueden obtener para aislar el agente bacteriano esta:  El frotis de sangre con su posterior cultivo, aspiración de los bubones donde se genero la picadura, muestra del esputo o de un aspirado traqueal y del líquido cefalorraquídeo, sobre todo en aquellos pacientes que presenten una posible meningitis.

En ausencia del aislamiento de la bacteria, puede hacerse uso de seroconversión del antígeno F1 de Y. pestis. También, se puede hacer uso de otros métodos menos comunes, pero más certeros, como es el caso de la reacción en cadena de polimerasa (PCR), solo disponibles es ciertos laboratorios e institutos.

Tratamiento

Cabe destacar que, en ausencia de tratamiento, esta enfermedad es mortal en la mayoría de los casos. Desde hace muchos años la mortalidad está relacionada con el retraso en la medicación debido a diagnósticos erróneos.

Es esencial para toda patología y especialmente esta, obtener de forma rápida el agente causal, para así, de esta manera, instaurar lo más rápido posible un tratamiento, disminuyendo significativamente el riesgo y complicaciones en aquellos afectados.

Entre numerosos antibióticos, la estreptomicina es el fármaco más indicado, sin embargo, la gentamicina se ha implementado con frecuencia para combatir la peste en países como Estados Unidos, debido a su fácil acceso y se ha observado una eficacia similar a la de la estreptomicina. Otros tipos de fármacos son el cloranfenicol y la tetraciclina. Los resultados que ofrecen las penicilinas y cefalosporinas son menos óptimos, por lo que no se recomienda su uso.

Prevención

Las personas que tienen un mayor riesgo de contraer esta infección, son todas aquellas que viven o trabajan en zonas al aire libre y con un ambiente favorable para la presencia del vector (la pulga), es por esto que es importante el uso de insecticidas y de ropas protectoras, capaces de cubrir todo el cuerpo, para evitar el contacto con pulgas y roedores. Usar guantes en caso de manipular cadáveres de animales.  

La presencia de basura en los alrededores de la vivienda debe evitarse, ya que esta es la principal fuente de alimentación de los vectores. Los edificios o depósitos donde se guarde comida, deben tener las medidas necesarias de protección, ya que estos animalitos no solo pueden estar infectados por Y. pestis sino por otras bacterias o parásitos.

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