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Qué es la malaria

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Todos hemos escuchado de este terrible mal, que ha afectado seriamente a muchos países y regiones, estableciéndose como una de las enfermedades más letales de todos los tiempos, debido a su fácil transmisión y complicado manejo sintomatológico. La malaria es muy común en zonas donde hay bajo control sanitario y nivel socioeconómico, lo que perpetua su transmisión y aumenta las posibilidades de infección.

Solo en 2012, el 84% de los casos de malaria y el 92% de las muertes se produjeron en áfrica subsahariana, niveles que han ido en aumento con el paso de los años, sobre todo en Latinoamérica, donde Venezuela se ha convertido en uno de los países principales en ser afectados.

¿Qué es la malaria y cómo se transmite?

También llamada “Paludismo”, es una enfermedad causada por protozoarios del genero Plasmodium que afecta al hombre. Es la parasitosis humana de mayor importancia debido a su alta morbimortalidad. Actualmente, pueden diferenciarse 5 especies causantes de esta afección: Plasmodium vivax, P. falciparum, P. malarie, P. ovale y Plasmodium knowlesi, este último, siendo descubierto de manera reciente.

Se transmite a través de la picadura de la hembra de un mosquito perteneciente al género Anopheles, común en zonas boscosas, pero con el aumento de la industrialización, quitándole el hábitat natural a este insecto, se ha visto obligado a desplazarse y a adaptarse a zonas más urbanas. Tiene el hábito de picar sobre todo en las madrugadas.

El mosquito Anopheles se infecta al picar a un ser humano con la enfermedad, este contrae el parasito que se encuentra circulando en la sangre del enfermo. A partir de este momento, empieza un ciclo de reproducción en el cuerpo del mosquito, donde el parasito finalmente se acumulará en las glándulas salivales de este insecto y cuando se alimente de otra persona, transmitirá la infección.

Aproximadamente, la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer esta enfermedad, siendo la causante de la muerte de 1 niño, cada 30 segundos. Otras formas de transmisión son: Compartir jeringas infectadas, vía transplacentaria (de la madre al niño) y por transfusiones de sangre.

Síntomas de la malaria

Una vez que el hombre contrae el parasito, este va a migrar directamente al hígado, donde va a tener un periodo de reproducción (incubación) que suele durar de 12 a 15 días. Posteriormente, el parasito sale del hígado directo al torrente sanguíneo, donde se alojará de manera permanente en los eritrocitos (glóbulos rojos) afectándolos y causando una serie de manifestaciones, entre las cuales tenemos:

  • Perdida de la elasticidad del eritrocito.
  • Adherencia de los glóbulos rojos a las paredes sanguíneas, causando obstrucciones, produciendo la aparición de pequeños puntos rojos en la piel (petequias).
  • Aumento de la fragilidad, lo que causa la hemolisis (ruptura de eritrocitos).
  • Fiebre y escalofríos.
  • Anemia y dolor muscular.
  • Coloración amarilla de la piel y mucosas (ictericia).
  • Aumento de tamaño del hígado y del bazo, debido al daño a estos órganos por la acumulación del parasito. Esto traerá como consecuencia una disminución en la producción de factores de coagulación, causando hemorragias fácilmente.
  • Compromiso del sistema nervioso central, causando encefalopatía aguda, muy común en aquellos afectados por Plasmodium falciparum.
  • Alteraciones renales, por acumulación de los parásitos en el proceso de filtración renal, llevara al enfermo a una insuficiencia renal aguda, que se manifestara con disminución de la frecuencia miccional. Además, estos tendrán un color de la orina característico, como “coca cola”, debido a la presencia de grandes cantidades de bilirrubina, causado por la hemolisis.
  • Se puede presentar un síndrome respiratorio agudo, con acumulación de líquido en los pulmones produciendo dificultad respiratoria.

Diagnóstico de la malaria

Principalmente, se basa en la sintomatología, aunado a la exposición a una zona endémica. Además, como estudios complementarios se puede realizar:

Frotis y gota gruesa: Toma de muestra sanguínea (del pulgar o lóbulo de la oreja) que permitirá la identificación del parasito y determinar de qué especie se trata. Es necesario tomar la muestra en el momento en que el enfermo tenga fiebre, ya que es cuando el parasito se encuentra circulando en mayor cantidad.

Exámenes generales de sangre: En busca de anemia, bajos niveles de albumina, estado de las enzimas hepáticas, hiperbilirrubinemia (lo que causa la coloración amarilla). En caso estar en presencia de malaria, todos estos valores se encontrarían alterados.

Toma de muestra de líquido cefalorraquídeo: En caso de afectación neurológica.

Otros diagnósticos: Estudios serológicos, antigénicos, PCR y ELISA.

Tratamiento de la malaria

Este va a depender de la especie causante de la enfermedad, el tratamiento será distinto para cada uno. Pero suele haber una mezcla de ciertos fármacos, que pueden ser tóxicos y fuertes, sobre todo para embarazadas. Algunos de ellos son: Artesunato y Mefloquina, en caso de P. falciparum, para P. vivax lo más común es Cloroquina y Primaquina.

La malaria es una enfermedad curable, siempre y cuando se diagnostique y se aborde a tiempo. Si presentas fiebre y has visitado alguna región endémica de esta enfermedad en los últimos 15 días, lo mejor sería acudir a algún centro médico, para ser evaluado por un especialista.

Prevención de la malaria

  • Uso de repelentes, para evitar las picaduras de mosquitos.
  • Dormir con mosquiteros.
  • Evitar en lo posible de viajar a alguna región endémica.
  • Eliminar los criaderos de mosquitos, sobre todo las aguas estancadas.
  • Fumigación periódica, para la erradicación completa del vector.
  • No compartir jeringas ni aceptar transfusión de sangre de dudosa procedencia.