Picaduras de ácaros
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Los ácaros son pequeños arácnidos tan antiguos que se han encontrado fósiles del Devónico Inferior que data de hace 400 millones de años. Hay catalogados más de 40.000 especies, pero la comunidad científica estima que solo representan un 5% de los existentes.

Sus características y morfología son tan diversos que podemos encontrar ácaros como el Eriophyes Ribis 10 veces más pequeño que 1mm y otros como el Amblyomma Clypeolatum o garrapata asiática que puede llegar a los 3cm lleno de sangre.

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Normalmente todos pensamos que los ácaros solo se encuentran en el polvo, pero la realidad difiere mucho de eso. Lo cierto es que hay ácaros en prácticamente todos los hábitats, terrestre y acuático ya sea dulce o salado. Podemos encontrarlos en sitios tan dispares como el desierto o los polos ya que sobreviven en condiciones extremas y cohabitan con todas las especies de seres vivos.

En su gran mayoría son depredadores, aunque también encontraremos fitófagos, detritívoros o descomponedores y parásitos. Por sus preferencias alimenticias viven en plantas, animales, restos orgánicos y en cualquier sitio que podamos imaginar. Con predilección por climas húmedos encontraremos muchos más ácaros que en climas secos.

Como el tema que nos ocupa son las picaduras y enfermedades nos centraremos en una pequeña parte que es la que nos afecta directa o indirectamente.

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¿Cómo identificar la picadura de un ácaro?

Con semejante variedad de ácaros no podemos concretar un tipo de picadura, unos apenas dejarán rastros visibles mientras que en otras podremos apreciar un pequeño abultamiento o erupción.

En ocasiones podemos encontrar el propio ácaro pegado a nuestra piel en el caso de las garrapatas. Otros como en el Sarcoptes scabiei que transmite la sarna nos dejará todo un abanico de pistas de que nos ha picado un ácaro.

Normalmente la mayoría de la gente las confunde con la picadura de un insecto.

¿Por qué pican los ácaros?

Al igual que muchos insectos estos pequeños arácnidos no pican por placer, sino que lo hacen porque es su modo de alimentarse.

Los del polvo no pican ya que se alimentan de las escamas de nuestra piel.

Las garrapatas más que picar muerden y se mantienen unidas a nuestra piel hasta que se sacian y se sueltan.

El piojo rojo de la gallina ocasionalmente puede picarnos, pero son parásitos de aves, así que podemos considerar que su picadura sería casi accidental.

El ácaro Sarcoptes scabiei escaba túneles bajo nuestra piel y nos contagia de sarna.

El ácaro de los cereales igual que la garrapata espera a picar sin discriminar entre animales y personas para alimentarse su piel y linfa.

¿Qué enfermedades transmite?

Vamos a realizar una pequeña selección englobándolos por alguna de sus características o efectos.

Los alergénicos

Aunque inofensivos para el 90% de la población, no transmiten enfermedades, pero si las provocan. Los ácaros del polvo son una fuente de alérgenos que pueden provocar asma, rinitis y dermatitis atópica, con graves consecuencias para la salud sino se tratan a su debido tiempo.

Los tratamientos pueden variar dependiendo de cada caso en concreto; entre los que necesitaremos se encuentran vacunas, antihistamínicos, colirios y cremas específicas para la dermatitis.

Por desgracia los afectados por los alérgenos de los ácaros no tienen cura, pero si tratamientos para paliar y casi anular sus efectos en algunos casos.

Estos ácaros podemos encontrarlos en cualquier rincón de nuestra casa, en el polvo común, en el pelo y la pluma de los animales. No pican, sino que se alimentan de pequeñas escamas de piel muerta y son sus excrementos y no ellos los que provocan las alergias.

Los hematófagos

Entre estos podemos encontrar estos ácaros: garrapatas, Dermanyssus gallinae o piojo rojo de la gallina y Varroa.

Garrapatas

¿Las garrapatas son ácaros? Pues sí y hay garrapatas duras y blandas y ambas se alimentan de sangre. A diferencia de los insectos ambos sexos se nutren de este modo.

Las blandas viven en nidos y las duras suelen estar desperdigadas esperando la oportunidad de alimentarse.

Se las relaciona con la transmisión de enfermedades como el Lyme, el Tifus, Anaplasmosis granulocítica, Babesiosis, Ehrlichiosis…etc.

Todas estas enfermedades comparten muchos síntomas que pueden presentarse entre unos días y un mes después de la picadura, dolor intenso de cabeza y muscular, fiebre alta e inflamación de los ganglios entre otros.

Siempre que creamos que nos ha picado una garrapata o encontremos alguna en nuestro cuerpo, debemos acudir al médico y no intentar quitarla. Un especialista sabrá retirarla sin provocarnos más daños para nuestra salud y evaluará nuestro estado para poder realizar un diagnóstico y aplicar el tratamiento más adecuado.

Dermanyssus gallinae o piojo rojo de la gallina

Imagen de un piojo rojo

Otro parasito chupa sangre, aunque su huésped principal sean las aves, a las que puede llegar a provocar retraso en el crecimiento e incluso la muerte en el caso de los pollitos.

También puede picar a las personas, sobre todo a las que trabajan en granjas de aves pues es su hábitat natural.

Aunque no transmiten enfermedades la reacción a la picadura puede ser semejante a la sarna.

Varroa

Este ácaro es parásito, pero de las abejas. No afecta directamente a la salud de los humanos.

Su capacidad de exterminar colmenas enteras o de provocar malformaciones en las crías de abeja hacen poner en peligro la producción de miel, alimento utilizado por la humanidad desde tiempos inmemoriales.

También se puede ver mermada la polinización de las zonas afectadas por este ácaro.

Parásitos de la piel

Sarcoptes scabiei

El ácaro Sarcoptes scabiei es propio de los humanos, se contagia por contacto con personas infectadas o con sus enseres personales o ropa de cama.

Provoca escabiosis o sarna, tarda entre 3 y 6 semanas en mostrar sus síntomas, que suele ser un picor que empieza localmente y luego se intensifica y extiende por todo el cuerpo.  La reacción física que provoca son la aparición de finas líneas grisáceas en la piel, que son los surcos o túneles que excavan estos ácaros.

Las complicaciones más graves son ampollas, nódulos, liquenificación de la piel, ulceras…etc.

Siempre debemos acudir al médico para recibir tratamiento, sino los síntomas irán empeorando y extendiéndose por los que pondremos en riesgo a nuestro entorno. ¡No lo olvides! La sarna es altamente contagiosa.

Ácaros del cereal

La larva del Trombicúlidus acecha en hojas y tallos de las gramíneas al paso de algún animal o persona.

Los pliegues de la piel son sus sitios preferidos: las ingles, axilas, detrás de las rodillas y los codos serán las zonas más afectadas. No chupan nuestra sangre sino que se alimenta de restos de piel y linfa.

Su picadura suele ser dolorosa y puede ocasionar cuadros febriles de pocos días. Puede transmitir Rickettsisis o Tifus de las malezas, que provoca estados febriles, dolor de cabeza, somnolencia e incluso delirios.

¿Cómo curar y aliviar una picada de ácaro?

Después de ver la variedad de ácaros y sus peculiares costumbres es lógico pensar que no todas las picaduras pueden tratarse por igual.

Las más leves apenas si requerirán tratamiento porque lo más seguro es que pasen inadvertidas. Las más virulentas serán diagnosticadas más por nuestras costumbres (pasear frecuentemente por el campo) o trabajo (trabajar en una granja) que por su apariencia. Frecuentemente se confunden con la picadura de muchos insectos.

Es muy importante decir donde hemos estado cuando acudamos a la consulta del médico. La administración de antihistamínicos o la aplicación de cremas con corticoides son los medicamentos más aconsejables en los primeros casos.

Si se tratase de ácaros de la piel o garrapatas seguramente necesitemos además antibióticos o incluso cremas con permetrina.

En los casos de picaduras en bebes de menos de 3 años o embarazadas los tratamientos serán menos agresivos.

Una cosa es curar y otra aliviar, como cualquier picadura de insecto responde bien ante cualquier crema anti-inflamatoria o calmante.

Los remedios naturales también ayudan, añadir harina de avena o aceite del árbol del té en el baño aliviará la picazón, así como la aplicación local de hielo o el aloe.

¿Cómo evitar la picadura de un ácaro?

Si tenemos en cuenta que la población mundial de ácaros nos supera en miles de millones parece bastante difícil evitarlos, pero vamos a recabar unos consejos que nos serán muy útiles.

Ya hemos dicho que los ácaros del polvo no pican, pero no por ello vamos dejarlos campar a sus anchas en nuestra casa, así reduciremos las reacciones a posibles alergias.

Barrer está muy bien pero frente a los ácaros siempre aspirar. Sin ánimo de parecer vendedores de aspiradoras, utilízalas con filtros HEPA, sino igual que entran salen. No te quedes en los suelos, colchones y sofás también merecen estos cuidados. Utiliza todos los accesorios de tu aspiradora para acceder hasta el último rincón.

Limpia el polvo con una bayeta húmeda y cambia con frecuencia la ropa de cama y lávala a 60º. Evita humedades, alfombras, cortinas, y peluches o límpialos con regularidad.

Ventila con frecuencia y mantén una higiene adecuada de toda la familia incluidas las mascotas si las hay, aunque es preferible evitarlas.

Para el resto de ácaros mejor evitar pasear por campos con maleza o cultivos de cereales. Mantente alejado de granjas de animales, sino podemos evitarlo mejor llevar ropa adecuada, pantalones largos y calzado cerrado.

Los insecticidas o repelentes no son muy efectivos por que como ya hemos mencionado los ácaros no son insectos sino arácnidos.

Existen acaricias tanto para controlar plagas en grandes extensiones como de uso doméstico, pero nunca pueden sustituir a la limpieza.