Lo más común es que tengamos que recurrir inicialmente a la aplicación de hielo sobre la zona afectada. Lavar con agua y jabón evitará infecciones secundarias y sus complicaciones. La administración de antihistamínicos e incluso de algún corticoide de uso tópico será lo más aconsejable.

Una alternativa más natural o en caso de no tener cerca ayuda sanitaria es recurrir al amoniaco, que puede aliviar el picor de esta y de la mayoría de picaduras de mosquito. El vinagre y el aloe por sus propiedades calmantes nos puede provocar alivio. Otro remedio es aplicar gasas impregnadas en agua con sal muy caliente.

Como evitar la picadura de un tábano

Debemos evitar humedales y granjas o explotaciones ganaderas durante el verano. Este consejo es útil pero no infalible, así que, si además llevamos ropa de manga larga y pantalones largos si andamos por el campo al amanecer y al atardecer mejor.

Otra buena idea es no andar descalzo por el césped, evitar comidas campestres y revisar nuestro calzado antes de ponérnoslo.

La instalación de mosquiteras en caso de vivir cerca de zonas de riesgo es indispensable. El uso de insecticidas con auto dosificación mantendrá nuestra casa libre de estos insectos. Utilizar repelentes en espray o pulseras con repelente son altamente eficaces.

Por último, una idea que también funciona es al aire acondicionado. Si mantienes fresquita tu casa posiblemente no entrarán tábanos. Además, existen preparados caseros como el aceite de citronela, tomillo, albahaca y limón cuyo efecto repelente dura un par de horas y otros con eucalipto que tienen una duración de unas seis horas.

tabano

Hay miles de especies de tabánidos por el mundo, aunque en España habitan unas cien, con pequeñas diferencias físicas y muchas similitudes en cuanto a tamaño, ciclo vital y preferencias culinarias.

De hasta 2 cm en edad adulta se asemejan bastante a sus primas las moscas. Sus larvas tardan entre 1 y 3 años en madurar para luego morir en pocas semanas. Como muchos mosquitos prefieren zonas húmedas para vivir y criar. Las explotaciones ganaderas, piscinas, campos de golf e hipódromos están entre sus sitios predilectos. En este artículo podéis consultar toda la información con la cual enfrentaros a este peculiar insecto.

¿Cómo identificar la picadura de un tábano?

A diferencia de otras picaduras de insectos, esta tiene efectos instantáneos. En lugar de perforar la piel para alimentarse, las hembras están provistas de un aparato bucal a modo de sierra con la cual rasgan la piel y se alimentan.

La mordedura es extremadamente dolorosa, siendo incluso superior a la de la avispa. Su efecto suele durar bastantes días, incluso semanas, inflamándose y enrojeciéndose rápidamente la zona afectada.

¿Por qué pican los tábanos?

Como en la mayoría de casos de mosquitos, es la hembra de esta especie la que necesita alimentarse de sangre. Los nutrientes obtenidos de néctar y polen que sirven de alimento a los machos no son suficientes para poder reproducirse, así que si nos muerde alguno es porque está criando.

¿Qué síntomas provoca el tábano?

Los síntomas más comunes son el dolor intenso e instantáneo que es el primero que podremos comprobar. Otra de las consecuencias de la picadura es la inflamación y la aparición de ampollas, aunque son menos comunes. En casos más graves podemos sentir mareos, fatiga, fiebre, inflamación de los ganglios y erupciones cerca del área afectada.

Si nos salen sarpullidos es una señal inequívoca que la picadura se ha infectado o estamos sufriendo una reacción alérgica a la misma. En este último supuesto es aconsejable acudir al médico para que nos ponga el tratamiento más adecuado a nuestro caso.

¿Qué enfermedades transmite?

Aunque la picadura de tábano es más frecuente en animales que en personas, son varias las enfermedades que puede llegar a transmitirnos y poner en grave riesgo nuestra salud. Depende de la parte del mundo en que nos encontremos viviendo o viajando, la picadura se quedará en un mal recuerdo o puede llevarnos a desarrollar alguna de las siguientes enfermedades.

La miasis

Es más propia de países subdesarrollados y puede darse tanto en humanos como en animales. Consiste en un conjunto de enfermedades causadas por la complicación de la picadura de tábano. Los síntomas pueden ser enrojecimiento, inflamación, fiebre, dolor intenso, perdida de movilidad de la parte afectada, secreciones purulentas. En España son excepcionales los casos de miasis por tábanos en personas, pero muy comunes en animales.

Tularemia

Pensar en la tularemia nos hace pensar directamente en una enfermedad de los conejos, pero también las personas y otros animales pueden padecer esta enfermedad. Podemos contagiarnos por la picadura de un tábano portador de la bacteria Francisella tularensis. Los síntomas son muy variados desde fiebre, dolores musculares, conjuntivitis, ulceras en la piel hasta rigidez y pérdida de peso.

Loasis

Es una enfermedad parasitaria propia de los trópicos. Los síntomas son la aparición y desaparición de pequeñas tumefacciones en las extremidades. Igualmente puede aparecer lagrimeo, secreciones oculares y fotofobia.

Filaríais linfática o elefantiasis

Como la anterior es una enfermedad propia de los trópicos. Se produce por la introducción de una larva en el torrente sanguíneo que posteriormente pasa a los vasos linfáticos.

Este proceso puede durar años antes de mostrar sus peores síntomas, que son la inflamación de las extremidades, principalmente las piernas, hasta incluso triplicar su tamaño habitual (de ahí su sobrenombre elefantiasis por su similitud con las patas de un elefante).

El principal desencadenante de esta dolencia es la presencia de gusanos adultos en los vasos linfáticos que provocan su obstrucción. Inicialmente los síntomas son fiebre intermitente e inflamación de los ganglios linfáticos.

Oncocercosis

Endémica también de los trópicos, tras un periodo de incubación de hasta un año puede manifestar sus primeros síntomas en forma de fiebre, urticaria y niveles muy altos de eosinófilos en sangre. Las partes más afectadas son ojos, piel y sistema linfático. En fases avanzadas de la enfermedad pueden aparecer nódulos subcutáneos por todo el cuerpo, los más peligrosos son los cercanos al cuello o cabeza ya que pueden llegar a provocar ceguera al afectar a los ojos.

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